Después de 4 meses de confinamiento, quiero confesaros que se me van trozos del texto de No solo duelen los golpes en estos días mientras lo ensayo. Aunque me concentre, respire y haga algunas escenas, ¡el texto se me escapa!. Nunca había estado tanto tiempo sin actuar desde que me embarqué en el teatro.

En El Salvador, aunque hacia otras cosas, otros trabajos, no pasaban más de 10 días sin tener una función. Y los últimos años, en el Estado Español, el teatro ha formado parte de mi vida de manera constante. Nunca había estado tanto tiempo sin hacer el No solo duelen los golpes. Me siento rara en los ensayos que estoy realizando, siento como si fuera la primera vez que voy a presentarme.

Además, estoy tratando de respetar una versión nueva dirigida por Dario Valtancoli que estrenamos en septiembre del año pasado y que aún no hemos rodado tanto. Entonces, estoy ahí, tratando de reencontrarme con el texto y con la nueva normalidad en las tablas.

Durante estos 4 meses, es verdad que no he hecho el monólogo en el sentido estricto de pararme en un escenario físico con el público, pero como muchxs sabéis, he estado haciendo trabajo a través de los directos y ponencias teatrales desde Facebook e Instagram y embarcada en retomar el canal de YouTube ; creando vídeos para responder a todas esas preguntas que me hacéis después del monólogo y que, por el tiempo, no puedo responder. Es decir, he estado con varios proyectos, pero la actuación ha estado en un lugar menos activo y estoy muy contenta por volver a conectarme con vosotrxs con las próximas funciones.

También contaros que durante estos meses con el Teatro del Azoro de El Salvador, he estado creando una pieza online de “Los más solos” diseñada para internet. Ha sido bonito esta colaboración por el reencuentro con mi grupo, pero también ha sido difícil ya que el teatro online no es lo mismo. Es como si fuera más cine que teatro por el tema de la cámara. A nivel físico, el contacto con el/la espectador/a es diferente.

Esta experiencia me ha hecho valorar el teatro un montón, valorar mi profesión y a lo que me quiero dedicar. Me he dado cuenta de que como el público… ¡no hay nada que me haga sentir tan feliz artísticamente!

Volver a actuar –ahora en julio tengo cerradas 3 funciones– está significando, para mí, volver a encarnar a todos los personajes incluido el de mi ex maltratador y el miedo que eso conlleva. Cada vez que entro en esos personajes, siento que me da vértigo. Cuándo voy a un ritmo acelerado como que no me percato de lo que realmente se me está moviendo al encarnar esa parte de mi vida. Y está siendo muy fuerte en estos momentos verlo, darme cuenta.

Lo noto en el cuerpo, me está costando entrar de nuevo en la energía del miedo, como si fuera la primera vez que fuera a contar mi historia. Parece que esto es parte de la nueva normalidad ¡Al menos de la mía!

¿Cómo veo la nueva normalidad? No lo sé. En concreto en lo que me toca, seguramente habrá mucha parte virtual cómo jornadas y cursos online para reflexionar sobre las violencias patriarcales. Y en el escenario, yo estoy dispuesta a acatar las nuevas medidas de seguridad en todos los espacios donde vaya, pero tengo muchas dudas de cómo va a ser hacer una función con las nuevas medidas como por ejemplo en cuanto al aforo de las funciones con adolescentes.

Veo todo muy incierto y al mismo tiempo con mucha esperanza de seguir construyendo en el mundo virtual, generando reflexión y cambio de manera conjunta. Creando nuevos escenarios para encontrarnos.

Y esas estoy, estamos como equipo navegando en la incertidumbre de hacia dónde va el proyecto, las presentaciones, como se sostendrá a todo nivel y de cómo la nueva normalidad, nos está impactando en muchos aspectos de nuestras vidas. A mí en esta semana, me está tocando a nivel actoral.

Os comparto una foto del nuevo merchan: ¡las mascarillas! Espero os guste y os animéis a tener una. ¡Gracias por todo tu apoyo!